Aprendizaje de idiomas para el project manager

Ahora que en España se habla tanto de salir del país para exportar, hacerlo con la dirección de proyectos que, al fin y al cabo, es un servicio, es algo más difícil que hacerlo con una mercancía tangible. Pero, sin entrar a identificar las dificultades, no cabe duda de que una de ellas es que los españoles nunca hemos sido buenos aprendiendo idiomas. Ignoro el motivo; hay quien lo achaca a la baja exposición a lenguas extranjeras cosa que me extraña con la gran cantidad de turistas que recibimos. También hay quien apunta que el hecho de doblar al español la inmensa mayoría de las películas para su exhibición en el país puede ser motivo de nuestras dificultades. Desde luego, no ayuda.

Yo, por mi parte, me atrevería a decir que el ser un país relativamente grande y bastante poblado, con pocas fronteras (al final, tenemos frontera prácticamente con dos países; sé que hay más, no se ofenda nadie, pero básicamente son dos) no motiva al aprendizaje de idiomas. Se puede objetar que Francia es bastante grande y tiene fronteras con muchos vecinos que hablan lenguas distintas (Italia, Suiza, Alemania, España, Gran Bretaña, etc.) y tampoco son buenos practicando otros idiomas pero es que ellos hicieron más bien al contrario que fue intentar hacer hablar francés a sus vecinos con mayor o menor éxito.

También España tiene la suerte de ser zona de paso así que no fue nunca necesario nunca salir a vender. El colmo de este ejemplo son los alojamientos turísticos. Todo el mundo sabe que somos una potencia turística de primer orden pero de lo que nadie se acuerda es de que muchos de los turistas que nos visitan, ¡nos los envían empresas del país emisor! de forma que renunciamos a la captura de una parte importante del valor del cliente.

Sea cual sea la razón de fondo, la cuestión es que no nos hemos sentido motivados a aprender idiomas. Otra cosa que nos ocurre es que, cuando aprendemos un idioma, queremos aprenderlo como nuestra lengua en el colegio, es decir, fijándonos mucho en la sintaxis, gramática, ortografía, etc. y no nos damos cuenta de que, cuando llegamos a estudiar nuestra lengua materna a ese nivel, ya sabemos hablar el idioma mientras que, por ejemplo, cuando aprendemos inglés, nos enseñan los tiempos verbales prácticamente al mismo tiempo que aprendemos a hablarlo. Pienso que no es una buena técnica porque hace que se pierda el foco en la práctica del idioma y convierte en objetivo principal el dominar las reglas del idioma. ¿Nadie se ha dado cuenta de que, entre todos los hablantes de un idioma, la inmensa mayoría no lo conocen a fondo?, ¿por qué tengo que conocer las reglas gramaticales del inglés mejor que un habitante de Bristol?

El mundo está lleno de idiomas

En este punto es cuando llegamos a mis recomendaciones al respecto. La primera de todas es tener presente que el objetivo no es conocer el idioma sino ser capaz de comunicarse con él por lo que uno no debe concentrarse en el aprendizaje memorísitico del mismo sino en practicar el idioma en cuestión. Aunque sea cometiendo muchos errores. En general, los interlocutores van a agradecer el esfuerzo y colaborarán con nosotros. Aquí, una mención a una persona con la que tuve el placer de trabajar en mi primer proyecto grande. Practicaba el inglés con desparpajo y se hacía entender. De él aprendí esto, entre otras cosas.

Otra recomendación que voy a hacer es escuchar a nuestros interlocutores e intentar reproducir sus expresiones y giros. Es importante que antes nos aseguremos de que no sean soeces o hirientes. Según vamos introduciendo estas frases, palabras o partículas en nuestra conversación, vamos adquiriendo mayor habilidad con ese idioma. Es cierto, por otro lado, que cogeremos el habla y el acento de nuestros interlocutores. El resultado puede ser sorprendente; ¿quién no ha encontrado a un inglés hablando con cierto acento andaluz?

Un tercer consejo es para personas que trabajan en campos de actividad específicos. Hay que hacerse con un vocabulario básico gracias a un diccionario o a la lectura de un texto técnico. Comprar el PMBoK editado en distintos idiomas puede ser de gran ayuda.

Actualización 5/4/2012: un libro para tener un vocabulario básico en project management en PMI marketplace

Y, sobre todo, mucha voluntad y muchas ganas.

Finalmente, para perfeccionar, yo sí retomaría los sistemas clásicos de aprendizaje y trabajaría duro para conocer las reglas del idioma. Si el idioma es especialmente complicado y tiene pocos puntos en común con el nuestro, puede ser necesario ir acompañado todo el tiempo pero, siempre, con la idea en mente de que se debe practicar mucho y sin miedo. Os dejo un enlace que encontré precisamente hace poco sobre el tema aquí.

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